Qué es un Interim Manager: lo que nadie te cuenta - Juan Carlos Sevilla | Interim Manager de Marketing y Ventas

Qué es un Interim Manager: lo que nadie te cuenta

⏱ Tiempo de lectura: 12 minutos

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Índice

  1. La definición que nadie te da
  2. De dónde viene esto del Interim Manager
  3. Interim Manager vs Consultor vs Autónomo: la diferencia real
  4. Qué hace un Interim Manager de Marketing y Ventas
  5. Cuándo tiene sentido contratar un Interim Manager
  6. Cuándo NO tiene sentido
  7. El coste de no hacer nada: hablemos de números
  8. Cuánto cuesta un Interim Manager y por qué no es caro
  9. Cómo trabajo yo: mis primeras 72 horas
  10. Las señales de que necesitas uno (lista de comprobación)
  11. Preguntas que deberías hacerme antes de contratarme
  12. Conclusión

Antes de seguir, busca «qué es un Interim Manager» en Google y encontrarás cincuenta definiciones que dicen lo mismo: «profesional experimentado que se incorpora temporalmente a una empresa para liderar un proyecto o gestionar una transición».

En mi experiencia, lo veo correcto, pero insuficiente.

Esa definición no te dice nada sobre lo que realmente importa: por qué funciona cuando funciona, y por qué fracasa cuando fracasa. No te cuenta qué pasa el primer día cuando entras en una empresa que no te conoce. No te explica cómo se gana la autoridad alguien que sabe que se va a ir.

Llevo años trabajando como Interim Manager de Marketing y Ventas. He entrado en empresas familiares donde el equipo comercial y el de marketing no se hablaban, en pymes donde el CRM era un Excel con 47 pestañas y en organizaciones donde el anterior director había dejado un campo de minas. He liderado equipos que no me habían elegido y he tenido que ganarme su confianza en semanas, no en meses.

Y he aprendido algo: la teoría del Interim Manager es muy bonita, pero la realidad es otra cosa.

Así que, dicho esto, este artículo va de todo aquello que me hubiera gustado leer antes de contratar a un Interim Manager. O antes de serlo.

La definición que nadie te da

Un Interim Manager no es consultor tradicional. No viene a decirte lo que deberías hacer: lo hace. Gestiona equipos, toma decisiones y se hace responsable de los resultados.

Esa es la diferencia fundamental. A diferencia de un consultor, el Interim Manager asume responsabilidades operativas, toma decisiones y lidera equipos con total implicación, pero sin generar compromisos a largo plazo. Sin embargo, hay más.

El Interim Manager no es un parche ni un sustituto barato. Es un perfil con una mochila repleta de batallas ganadas y otras perdidas. Gente que ya ha montado y desmontado departamentos comerciales, que ha lanzado estrategias de captación que funcionaron y otras que fracasaron, que ha sentado en la misma mesa a marketing y ventas cuando llevaban años sin hablarse. Gente que no se asusta si la empresa tiene más fuegos que una verbena.

¿Por qué importa esto? Porque cuando contratas a un Interim Manager no estás comprando horas de trabajo. Estás comprando cicatrices. Experiencia comprimida. La capacidad de ver en tres días lo que a alguien de dentro le costaría tres meses reconocer.

De dónde viene esto del Interim Manager

La figura del Interim Manager surgió en la década de los 70, en los Países Bajos. Una empresa necesitaba finalizar los vínculos contractuales con unos trabajadores por falta de recursos. Contrataron a una persona externa que pudiera encargarse de esta tarea. Un tercero que no formase parte del día a día de la compañía.

Irónico, ¿verdad? El Interim Manager nació para hacer el trabajo sucio. Para que alguien de fuera tomara las decisiones que los de dentro no querían tomar.

Y aunque hoy la figura ha evolucionado mucho, esa esencia permanece: el Interim Manager trae una mirada externa, libre de inercias. Puede decir verdades que otros callan, tomar decisiones impopulares y hacer el trabajo incómodo sin pensar en su reputación interna. No tiene que quedar bien con nadie. Solo tiene que resolver.

Aquí, en España, el mercado del Interim Manager está madurando, especialmente en pymes y empresas familiares. Pero todavía persiste cierta confusión. Muchos lo equiparan con selección de personal o con consultoría tradicional. Pero no es ninguna de las dos cosas.

Interim Manager vs Consultor vs Autónomo: la diferencia real

Aquí es donde la mayoría de los artículos se quedan cortos. Te ponen una tabla atractiva con diferencias teóricas. Pero la diferencia real está en otra parte.

El Interim Manager asume la gestión directa y toma decisiones en el día a día de la empresa. El consultor se centra en asesorar y sugerir estrategias sin estar involucrado en la ejecución diaria. El Interim Manager combina estrategia y acción para garantizar que los planes se traduzcan en resultados concretos.

Dicho de otra forma:

  • El consultor te entrega un informe de 80 páginas con recomendaciones. Se va. Tú te quedas con el informe y con el problema.
  • El profesional autónomo ejecuta tareas específicas bajo tu dirección. Tú le dices qué hacer y él lo hace. No lidera, no decide, no asume la responsabilidad del resultado.

El Interim Manager entra, diagnostica, decide y ejecuta. Lidera al equipo que haga falta liderar. Asume la responsabilidad de que las cosas pasen. Y cuando se va, el sistema funciona sin él.

«La diferencia entre saber y resolver está en hacer. Un Interim Manager no viene a explicarte qué deberías hacer. Viene a hacerlo.»

Un profesional autónomo o un consultor no es necesariamente un Interim Manager. Es cierto que en muchas ocasiones el trabajo tiene un perfil similar al de la consultoría, pero la relación inversa no se cumple. El Interim Manager es un perfil de gestión, de liderazgo, de ejecución. No de asesoramiento a distancia.

Qué hace un Interim Manager de Marketing y Ventas

En mi caso, estoy especializado en marketing, ventas y en el liderazgo de los equipos que hacen que ambas funciones trabajen como una sola máquina.

Las funciones habituales incluyen: analizar y proponer mejoras a los procesos comerciales, alinear marketing y ventas cuando cada uno va por su lado, formular estrategias con fechas límite e indicadores claros, revisar si los equipos de trabajo y los recursos asignados son los adecuados, y tomar decisiones sobre lo que funciona y lo que hay que cambiar.

Pero eso es la teoría. En la práctica, esto es lo que hago yo:

  • Diagnóstico del embudo completo. Desde la captación de clientes potenciales hasta el cierre de ventas. Dónde se pierden las oportunidades, dónde están los cuellos de botella, qué métricas nadie mira.
  • Alineación de marketing y ventas. En muchas empresas, el departamento de marketing genera contactos que el departamento de ventas considera que no valen. Ventas pide campañas que marketing considera absurdas. Mi trabajo es sentarlos en la misma mesa, con los mismos datos, mirando los mismos objetivos.
«En ventas, todo se reduce a una palabra: confianza. Lo demás son herramientas para construirla.»
  • Liderazgo de equipos que no me han elegido. Esta es la parte que menos se cuenta. Cuando entras como Interim Manager, el equipo no te conoce. No te ha elegido. Y probablemente tiene sus reservas. Ganarse su confianza no es opcional: es el trabajo. Sin el equipo, no hay resultados.
«La confianza de un equipo no se exige. Se gana. Con constancia, con honestidad y con resultados.»
  • Implementación de sistemas que funcionen sin mí. CRM bien configurado, procesos claros, métricas que alguien va a seguir mirando cuando yo me vaya. El objetivo no es hacerme imprescindible. Es dejar estructura.

Cuándo tiene sentido contratar un Interim Manager

Un Interim Manager tiene sentido cuando necesitas resolver algo concreto, con urgencia, y no tienes dentro a la persona adecuada para hacerlo.

Situaciones concretas en marketing y ventas:

  • El director comercial se ha ido y no puedes esperar seis meses para encontrar otro. El equipo necesita dirección. Los clientes no van a esperar. Un Interim Manager puede entrar en días, no en meses.
  • Marketing y ventas no se hablan. Generáis contactos, pero no se cierran. El equipo comercial culpa a marketing, marketing culpa a ventas. Necesitas a alguien de fuera que rompa el bloqueo.
  • Tienes un CRM que nadie usa bien. O que todo el mundo usa de forma diferente. Los datos no son fiables. No sabes qué está pasando realmente en tu cartera de oportunidades.
  • Vas a lanzar un producto o entrar en un mercado nuevo. Y necesitas a alguien que haya hecho esto antes. Que sepa qué funciona y qué no. Que no tenga que aprender sobre la marcha.
  • El equipo está desmotivado y no sabes por qué. A veces el problema no es estratégico, es de liderazgo. El equipo necesita claridad, dirección, líderes que escuchen y eliminen obstáculos.

Cuándo NO tiene sentido

Aquí es donde prefiero ser honesto:

  • Si buscas un parche barato, no soy tu solución. Un Interim Manager no es un directivo de bajo coste. Si lo que quieres es cubrir un hueco al mínimo coste, contrata a alguien con menos experiencia. No funcionará igual, pero será más barato.
  • Si no estás dispuesto a cambiar nada, no tiene sentido. Si quieres que venga a validar lo que ya hacéis, estás tirando el dinero. Un Interim Manager viene a cuestionar, a proponer, a cambiar lo que no funciona.
  • Si el problema es el gerente, ningún Interim Manager lo va a solucionar. Un Interim Manager puede arreglar muchas cosas, pero no puede arreglar a un líder que no quiere liderar. Si el cuello de botella está arriba del todo, el problema es otro.
  • Si esperas magia en dos semanas, tampoco. El plazo de ejecución de un Interim Manager suele estar entre 6 y 18 meses, dependiendo de los objetivos y la complejidad. No es una carrera corta, es una misión con fecha de salida.

El coste de no hacer nada: hablemos de números

Antes de mirar lo que cuesta un Interim Manager, mira lo que te está costando no tenerlo.

Cualquier gerente conoce la escalera de costes: coste directo, coste industrial, coste comercial, coste de empresa. Y sabe que para llegar al punto de equilibrio necesita que:

➞ Unidades vendidas = Costes fijos ÷ (Precio de venta − Coste variable unitario)

Lo que a veces olvidamos es que los problemas en el área comercial no solo reducen las ventas: elevan el punto de equilibrio. Un equipo comercial desmotivado, una vacante sin cubrir o un embudo de ventas que pierde oportunidades significa que necesitas vender más unidades solo para cubrir los mismos costes fijos.

Veámoslo con dos ejemplos reales.

CASO 1: Empresa industrial (fabricante de componentes, 2,5M€ facturación, 15 empleados)

SituaciónQué ocurreImpacto anual estimado
Responsable comercial vacante 4 meses Ofertas que se retrasan, clientes sin seguimiento, equipo sin dirección -22.500€
2 comerciales rindiendo al 70% Falta de liderazgo, objetivos difusos, motivación baja -240.000€
Tasa de cierre del 15% en vez del 20% 1 venta menos al mes (20 oportunidades/mes, ticket medio 8.000€) -96.000€
Total de oportunidades perdidas   -358.500€

➞ Coste del Interim Manager (6 meses, 8 días/mes, 600€/día): 28.800€

Si recuperas solo el 15% de lo perdido, son 53.775€. El Interim Manager se paga casi dos veces.

CASO 2: Empresa de software de gestión (1,2M€ facturación, modelo de suscripción + servicios, 10 empleados)

SituaciónQué ocurreImpacto anual estimado
Marketing y ventas desalineados 48 de 80 clientes potenciales al mes se descartan sin trabajar -20.160€
Tasa de bajas evitable 3% de clientes se van por mal seguimiento (cartera de 60 clientes, 8.000€/año) -14.400€
Ciclo de venta de 5 meses en vez de 3 Caja tensionada, previsiones poco fiables, comercial saturado -30.000€
Comercial nuevo sin proceso de acogida 4 meses extra hasta ser productivo (coste salarial «en vacío») -11.200€
Total de oportunidades perdidas   -75.760€

➞ Coste del Interim Manager (4 meses, 6 días/mes, 600€/día): 14.400€

Si reduces las bajas y mejoras la acogida del comercial, recuperas más de 25.000€ el primer año. El Interim Manager se paga 1,7 veces.

La fórmula simplificada

Para cualquier gerente que quiera hacer sus propios números:

Coste de no actuar =

Ventas perdidas por bajo rendimiento
+ Coste de vacantes sin cubrir
+ Clientes potenciales desperdiciados × coste de adquisición
+ Clientes perdidos × valor anual del cliente

➞ Si el resultado supera 2 veces el coste del Interim Manager, probablemente merece la pena. Y si supera 3 veces, estás perdiendo dinero cada día que pasa.

Cuánto cuesta un Interim Manager y por qué no es caro

La pregunta que todo el mundo hace y pocos responden con claridad.

Un Interim Manager en España cobra entre 400 y 1.200 euros al día, dependiendo del sector, la complejidad y la dedicación. En mi caso, trabajo con tarifas dentro de ese rango que cierro según el alcance del proyecto. Puede parecer mucho si lo comparas con un salario mensual, pero la comparación no es justa.

El Interim Manager no tiene costes de Seguridad Social a tu cargo, ni bonus, ni indemnización si la cosa no funciona, ni meses de adaptación. Entra, trabaja, resuelve y se va. El coste es el que es, sin sorpresas.

Y como hemos visto en la sección anterior, si lo comparas con el coste de no hacer nada (oportunidades perdidas, contactos que se escapan, equipo comercial desmotivado, ventas que no cierran), el Interim Manager suele salir barato.

Cómo trabajo yo: mis primeras 72 horas

No es la única forma de hacerlo, pero es la mía.

Hora 0-8: Escuchar.
Recorro la empresa. Hablo con el equipo comercial, con marketing, con atención al cliente si lo hay. No para dar mi opinión, sino para entender qué pasa realmente. Las versiones nunca coinciden. Y en las contradicciones está la verdad.

Hora 8-24: Entrevistas uno a uno.
Me reúno con cada persona clave. Siempre la misma pregunta: «¿Qué funciona bien aquí y qué no?» La primera parte la responden rápido. La segunda les cuesta más. Ahí es donde hay que prestar atención.

Hora 24-48: Los datos.
Pido acceso al CRM, a los informes de ventas, a las métricas de marketing. Cruzo lo que me han contado con lo que dicen los números. Las discrepancias son reveladoras.

Hora 48-72: El diagnóstico.
Escribo lo que he visto. Sin adornos. Con las preguntas que nadie ha querido hacer. Y con una propuesta de por dónde empezar.

A partir de ahí, empieza el trabajo de verdad. Liderar, implementar, ajustar. Y preparar al equipo para que todo siga funcionando cuando yo me vaya.

«Primero aprendes a hacer. Luego haces. Después enseñas a hacer. Y al final, lo más difícil: dejas hacer.»

Las señales de que necesitas uno (lista de comprobación)

Marca las que reconozcas:

☐ Llevas más de 3 meses con una vacante en dirección comercial o marketing sin cubrir
☐ Marketing y Ventas se echan la culpa mutuamente
☐ Tienes un CRM que nadie usa (o que todos usan de forma diferente)
☐ Los objetivos de ventas no se cumplen y nadie sabe exactamente por qué
☐ Has contratado consultores y sus informes están en un cajón
☐ Tu equipo comercial está desmotivado
☐ Generas muchos contactos pero cierras pocas ventas
☐ Llevas meses posponiendo una decisión difícil sobre el equipo
☐ Sabes que algo no funciona pero no tienes tiempo de arreglarlo
☐ El anterior director dejó un desastre y nadie quiere tocarlo

Si has marcado 3 o más, probablemente necesitas ayuda externa. No necesariamente un Interim Manager. Pero sí alguien que venga de fuera, vea lo que vosotros ya no veis, y tenga el mandato para actuar.

Preguntas que deberías hacerme antes de contratarme

Si estás pensando en contratar a un Interim Manager de Marketing y Ventas (a mí o a cualquier otro), estas son las preguntas que deberías hacer:

1. ¿Has hecho esto antes en una empresa como la mía?
La experiencia genérica no sirve. Necesitas a alguien que haya estado en situaciones similares a la tuya. Mismo tamaño, mismo sector, mismos problemas.

2. ¿Qué harías en los primeros 30 días?
Un buen Interim Manager tiene un método. Si no puede explicarte cómo trabaja, desconfía.

3. ¿Cómo mides el éxito?
Los objetivos tienen que estar claros desde el principio. Y tienen que ser medibles. Si no, ¿cómo sabrás si ha funcionado?

4. ¿Cómo vas a liderar a un equipo que no te conoce?
Esta es clave. Entrar en una empresa y ganarse la confianza del equipo en semanas no es fácil. Si no tiene una respuesta clara a esto, mal asunto.

5. ¿Qué pasa cuando te vas?
El objetivo es dejar estructura, no dependencia. Procesos claros, equipo formado, sistema que funcione sin el Interim Manager.

Conclusión

El Interim Manager no es una moda. Es una respuesta a un mundo donde las empresas necesitan moverse rápido, donde los problemas de marketing y ventas no esperan a que encuentres al candidato perfecto, y donde a veces necesitas a alguien de fuera para ver lo que los de dentro ya no ven.

«No se trata de ser imprescindible. Se trata de dejar algo que funcione cuando ya no estés.»

Cada vez más empresas recurren a un Interim Manager cuando necesitan resultados rápidos sin asumir una estructura permanente. Si tu empresa está en ese punto, problamente tenga sentido hablar.

 ¿Hablamos?

Desde 2014 ayudando a empresas a encontrar la coherencia entre lo que dicen, lo que hacen y lo que invierten.

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