Interim Manager de Marketing: las preguntas que me hacen antes de contratarme - Juan Carlos Sevilla | Interim Manager de Marketing y Ventas

Interim Manager de Marketing: las preguntas que me hacen antes de contratarme

⏱ Tiempo de lectura: 8 minutos

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Cuando una empresa necesita dirección de marketing y no la tiene dentro, alguien del equipo directivo acaba buscando en Google. Lee tres artículos genéricos, ve que todos dicen lo mismo y sigue sin saber si lo que necesita es un consultor, un freelance, un perfil senior o un interim manager.

Este artículo responde a las preguntas que me hacen de verdad. Las que aparecen en la primera conversación. Las que no siempre se atreven a preguntar.

Índice

  1. ¿En qué se diferencia un interim manager de un consultor?
  2. ¿Es caro contratar un interim manager?
  3. ¿Qué impacto tiene en los números?
  4. ¿Cuánto dura un proyecto típico?
  5. ¿Cómo se integra alguien externo sin conocer la empresa?
  6. ¿Qué pasa con el equipo cuando llega un directivo temporal?
  7. ¿Cuándo es demasiado pronto —o demasiado tarde— para llamar?
  8. ¿Cómo sé que puedo confiar en alguien externo?
  9. ¿Qué no hace un interim que sí hace un CMO interno?
  10. El propósito no se declara. Se demuestra.

¿En qué se diferencia un interim manager de un consultor?

Un consultor analiza, diagnostica y recomienda. Entrega un informe. A veces vuelve para implementar, si le contratas para eso.

Un interim manager se pone el traje de director. No dice qué hay que hacer. Lo hace. Se integra en el equipo, toma decisiones, lidera personas y responde por los resultados. La diferencia no es de precio ni de formato. Es de responsabilidad.

¿Es caro contratar un interim manager?

Cuando era muy joven, alguien me dijo algo que no he olvidado:

«Juan Carlos, para que la empresa funcione como una gran familia, lo primero son los números»

Tenía razón. Por eso no te voy a decir que contratar un interim manager es barato. Te voy a decir que es financieramente inteligente. Y hay diferencia.

Contratar un interim manager es, en esencia, outsourcing estratégico de una función directiva. Con tres ventajas concretas:

Menor estructura de costes. Sin contratación, sin formación, sin Seguridad Social. Hagamos los números:

ConceptoMarketing Manager SeniorInterim Manager
Retribución 40.000€/año 300€/día
Seguridad Social (~33%) ~13.200€ 0€
Formación anual ~3.000-5.000€ 0€
Reclutamiento (headhunter) ~6.000-8.000€ 0€
Curva de aprendizaje 3-6 meses Desde el día 1
Coste real año 1 ~65.000€+ Solo lo que necesitas

Incrementar la diferenciación. Acceso inmediato a criterio y experiencia que el equipo interno no tiene. Sin curva de aprendizaje. Desde el primer lunes.

Enfoque en el negocio central. El CEO deja de tapar el hueco y vuelve a dirigir. El equipo deja de improvisar y vuelve a ejecutar.

Un interim a 300 €/día trabajando 100 días son 30.000 €. No es una decisión barata. Es una decisión financieramente inteligente.

¿Qué impacto tiene en los números?

Los casos que siguen son situaciones compuestas basadas en patrones reales. Los datos son ilustrativos. La lógica es real.

Caso A — Empresa de servicios, 6 meses

Ventas estancadas tres trimestres. Equipo comercial sin dirección clara. Nadie tomando decisiones de marketing con criterio.

IndicadorAntesDespués
Ventas netas 750.000€ 1.050.000€
Margen bruto 28% 35%
EBITDA 62.000€ 147.000€
Resultado neto 38.000€ 96.000€
Tesorería Ajustada Saneada

Caso B — Empresa industrial, 4 meses

Márgenes comprimidos. Costes sin control. Director de marketing recién salido. El CEO asumiendo funciones que no eran suyas.

IndicadorAntesDespués
Coste de estructura comercial Sobredimensionado Optimizado
Cuello de botella Crítico Eliminado
Agilidad en la toma de decisiones Lenta / Bloqueada Ágil / Operativa
Resultado de explotación 48.000€ 89.000€
ROI de la intervención 140%
En muchas pymes el cuello de botella no aparece en ningún informe. Pero si se cuantificara en horas perdidas, oportunidades que no se cierran y decisiones que nadie toma, el número sería para echarse a llorar.

El patrón se repite. La inversión en dirección externa se recupera en el mismo ejercicio. Lo que no se gestiona con criterio, se pierde en silencio.

No vendo resultados. Vendo criterio, experiencia y compromiso. Los resultados son la consecuencia.

¿Cuánto dura un proyecto típico?

Entre dos y seis meses. Depende del punto de partida y del objetivo.

Un plazo aproximado de dos meses para trabajos concretos, como lanzar una campaña o reorganizar el equipo comercial. Seis meses si hay una transformación más profunda: cambio de posicionamiento, integración de equipos, rediseño de la estrategia go-to-market.

Lo que no hago es alargar proyectos artificialmente. Cuando el trabajo está hecho, me voy. Y eso, paradójicamente, es lo que hace que me llamen de nuevo.

¿Cómo se integra alguien externo sin conocer la empresa?

Más rápido de lo que parece. Y con una ventaja que el equipo interno no tiene: no tengo historia emocional con nadie.

No hay política interna que me condicione. No hay conversaciones del pasado que me frenen. No hay puesto que proteger. Entro, escucho, observo y en pocos días tengo una lectura clara de dónde está el problema real, que no siempre es donde parece.

El onboarding no me lo da un manual. Me lo da el equipo. Y eso también me dice mucho sobre cómo funciona la organización.

¿Qué pasa con el equipo cuando llega un directivo temporal?

Al principio, cautela. Es normal y es sano.

Lo que he aprendido es que el equipo no necesita que les caiga bien el nuevo directivo desde el primer día. Necesita saber que alguien tiene una visión nítida de hacia dónde va, que va a ser honesto con ellos y que no va a jugar a la política.

Cuando eso se muestra —y se pone de manifiesto pronto, en las primeras reuniones, en las primeras decisiones— la cautela se convierte en colaboración. Y a veces en algo más: en equipos que por primera vez sienten que alguien les escucha de verdad.

¿Cuándo es demasiado pronto —o demasiado tarde— para llamar?

Demasiado pronto no existe. Demasiado tarde, casi tampoco.

Llamas demasiado tarde cuando la situación ya ha generado un daño en el equipo, en el cliente o en la marca que tarda meses en repararse. Pero incluso entonces, se puede trabajar.

Las señales de que es el momento:

  • Tienes una vacante directiva que no puedes cubrir rápido
  • Tienes un proyecto crítico sin liderazgo claro
  • El equipo de marketing ejecuta pero nadie decide
  • Los resultados llevan trimestres sin moverse
  • Sabes que algo no funciona pero no sabes exactamente qué

Si reconoces alguna de estas situaciones, ya es el momento.

¿Cómo sé que puedo confiar en alguien externo?

Esta es la pregunta que más me hacen. Y la más honesta de todas.

La confianza no se declara. Se construye. Y se construye rápido cuando hay coherencia entre lo que digo y lo que hago, cuando soy franco aunque incomode, y cuando pongo el interés del proyecto por encima del mío propio.

Desde 2014 trabajando en proyectos de transformación comercial y de marketing, lo que más valoro no es que el cliente quede satisfecho (que también). Es que el cliente haya tomado mejores decisiones gracias a haber trabajado juntos.

Eso es lo que genera confianza. No un contrato. No una presentación. Una forma de trabajar que se ve desde el primer lunes.

¿Qué no hace un interim que sí hace un CMO interno?

Gestionar la carrera de nadie. Hacer política interna. Proteger su posición.

Un CMO interno tiene incentivos que a veces no están alineados con el proyecto. Tiene que gestionar su relación con el CEO, con el equipo, con el consejo. Tiene que pensar en su próximo año, en su bonus, en cómo le perciben.

Yo no. Mi único incentivo es que el proyecto funcione. Y esa alineación lo cambia todo.

El propósito no se declara. Se demuestra.

Lo mismo aplica aquí. Puedo escribir todo esto, pero lo que realmente importa es lo que pasa cuando entramos a trabajar juntos.

Si estás en un momento en el que necesitas dirección de marketing sin el coste ni el riesgo de una contratación permanente, hablemos. Sin compromiso. Sin presentación de ventas. Solo una conversación para ver si tiene sentido.

 ¿Hablamos?

Desde 2014 ayudando a empresas a encontrar la coherencia entre lo que dicen, lo que hacen y lo que invierten.

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