Tener misión, visión y valores no significa tener dirección
Hay una pirámide que aparece en todos los manuales de estrategia. En la base, los valores. Encima, la misión. Luego, la visión. Y en la cima, los objetivos estratégicos.
Todo muy ordenado. Todo muy lógico. Todo muy bonito.
El problema es que la mayoría de empresas tienen esta pirámide en su web y en ningún otro sitio.
Índice
- La pirámide de cartón
- La prueba del algodón
- Qué debería ser realmente
- Cómo se nota cuando funciona de verdad
- Decoración o dirección: tú eliges
La pirámide de cartón
Casi todas las empresas tienen una página de «Quiénes somos» con su misión, visión y valores. Es lo que toca. Lo que dice el consultor que hay que tener. Lo que queda bien en las presentaciones.
El proceso suele ser así: alguien (normalmente externo) organiza una sesión con el equipo directivo. Se realizan sesiones de lluvia de ideas. Se buscan palabras bonitas. Se redactan frases inspiradoras. Se aprueban en una reunión. Se suben a la web. Y ahí se quedan.
Nadie vuelve a mirarlas. Nadie las usa para tomar decisiones. Nadie las recuerda seis meses después.
La pirámide existe, pero es de cartón. Tiene forma, pero no tiene peso. Está ahí, pero no sostiene nada.
La prueba del algodón
Hazte estas preguntas:
Sobre la misión:
- ¿Tu equipo podría recitarla sin mirar la web?
- ¿Las decisiones del día a día se toman pensando en ella?
- ¿Podrías cambiar el nombre de tu empresa por el de tu competidor y la frase seguiría valiendo?
Sobre los valores:
- ¿Has contratado o despedido a alguien basándote en ellos?
- ¿Los usas en las evaluaciones de desempeño?
- ¿Tu equipo sabe qué comportamientos concretos representan?
Sobre la visión:
- ¿Orienta tu estrategia a tres o cinco años?
- ¿La usas para decidir qué proyectos sí y cuáles no?
- ¿Tu equipo sabe hacia dónde va la empresa?
Si la mayoría de respuestas son «no», tienes un problema. No tienes dirección. Tienes decoración.
Tabla 1: Decoración vs. Dirección
| Decoración | Dirección | |
|---|---|---|
| Dónde está | En la web y en presentaciones | En las decisiones diarias |
| Quién la conoce | El que la redactó | Todo el equipo |
| Para qué sirve | Quedar bien | Filtrar decisiones |
| Cómo se creó | En una sesión puntual | Con reflexión y debate real |
| Cuándo se revisa | Nunca | Periódicamente |
| Efecto real | Ninguno | Alineación y coherencia |
Qué debería ser realmente
Los valores no son palabras bonitas para colgar en la pared. Son criterios de comportamiento. Definen qué está bien y qué está mal en tu empresa. Qué se premia y qué se castiga. Qué tipo de persona encaja y cuál no.
Un valor real se nota en las decisiones difíciles. Si dices que valoras la «honestidad», ¿qué haces cuando un comercial miente a un cliente, pero vende mucho? Ahí se ve si el valor es real o es cartón.
La misión no es un eslogan de marketing. Es la razón de ser de tu empresa. Para qué existes. Qué problema resuelves. A quién sirves.
Una misión real sirve como filtro. Cuando aparece una oportunidad de negocio, te ayuda a decidir: ¿esto encaja con lo que somos o nos desvía? Si tu misión vale para cualquier empresa de tu sector, no es una misión, es relleno.
La visión no es una frase aspiracional vacía. Es el destino. Dónde quieres estar en cinco o diez años. Qué quieres haber conseguido.
Una visión real orienta la estrategia. Te dice qué camino tomar cuando hay varias opciones. Si no puedes conectar tus decisiones estratégicas con tu visión, algo falla.
Tabla 2: Valores, Misión y Visión bien definidos
| Elemento | Pregunta clave | Señal de que funciona |
|---|---|---|
| Valores | ¿Qué comportamientos premiamos y castigamos? | Se usan en contratación, evaluación y despido |
| Misión | ¿Para qué existimos? | Sirve como filtro para decidir qué hacer y qué no |
| Visión | ¿Dónde queremos llegar? | Orienta la estrategia y los objetivos a largo plazo |
Cómo se nota cuando funciona de verdad
Cuando la misión, visión y valores son reales (no decoración), pasan cosas:
El equipo tiene criterio propio. No necesitan preguntar todo porque saben qué es importante y qué no. Los valores les dan un marco para decidir.
Las decisiones son más rápidas. No hay debates eternos porque hay un norte claro. La visión marca el destino, la misión define el camino.
Hay coherencia. Lo que se dice y lo que se hace coinciden. El cliente lo nota. El empleado lo nota. El mercado lo nota.
Se atrae al talento adecuado. Cuando los valores son claros y reales, vienen personas que encajan y se van las que no. Menos fricción, más rendimiento.
Se dicen más «no». Una empresa con dirección clara sabe qué oportunidades rechazar. No persigue todo lo que brilla. Elige.
Decoración o dirección: tú eliges
Cuando entro en una empresa como Interim Manager, una de las primeras cosas que miro es esto. No la web, no el PowerPoint. Miro si la misión, visión y valores existen de verdad.
¿El equipo los conoce? ¿Se usan para tomar decisiones? ¿Hay coherencia entre lo que dicen y lo que hacen?
Si la respuesta es no, ya sé por dónde empezar. Porque sin dirección clara, todo lo demás cojea. Puedes tener la mejor estrategia del mundo, pero si no hay un norte compartido, cada uno tirará para un lado.
La pirámide de valores, misión y visión no es un ejercicio de consultoría. Es la base sobre la que se construye todo lo demás. Si es de cartón, lo que pongas encima se caerá.
La pregunta es simple: ¿tienes dirección o tienes decoración?
Si no lo tienes claro...