No trabajo para sostener inercias.
Trabajo para entender sistemas, tensarlos y mejorarlos.
No entro para ejecutar órdenes maquilladas de estrategia.
Entro para pensar dónde hay ruido, decidir dónde hay bloqueo y salir cuando el sistema ya camina solo.
No necesito consenso.
Necesito criterio que se pueda decir en voz alta.
No busco estabilidad cómoda.
Busco impacto real, aunque incomode.
No soy «para siempre».
Soy para cuando hace falta cambiar algo de verdad.
Si no puedo mejorar el sistema y salir mejor de lo que entré, no entro.